Remembranzas de los Abuelos VI
Quién triunfa en una comunidad campesina, es quién ha salido de ella, y, gracias a su esfuerzo ha logrado ser militar, policía, profesional o migrar al exterior regresando con muchos dólares; los que se quedan solo les tocara escuchar las maravillas y vanidades que la ciudad provee, al alcance de quienes en su mayoría ya dejaron de producir para obtener un sueldo, solo especulando con su trabajo y deleitarse consumiendo las fantasías del modernismo.
Pero los que se quedaron, como decía el Abuelo “A los subdesarrollados, lo único que nos queda es seguir siendo felices”, seguirán produciendo y alimentando la ciudad, serán el centro de las críticas, por seguir siendo parte de una actividad económica deprimente bajo el modelo del capital, esto, pese a producir uno de los pocos bienes necesarios para la supervivencia del ser humano –el alimento-, una de las pocas actividades donde no se puede especular con el trabajo y obtener una ganancia mínima, a veces nula y hasta en contra.
Pero, los que salieron, añoran volver de vez en cuando a sus raíces, a ser felices, aunque sea por unos instantes, de las fantasías no materiales que el campo ofrece. Pero lo que más extrañan, es la vida comunitaria, donde lo necesario nos permitía vivir en paz, que perdieron en la ciudad por perseguir lo ilimitado, el arte de acumular riqueza por la riqueza misma.