Como buscar el desarrollo
Nos hemos preguntado muchas veces con curiosidad y admiración: ¿Qué hicieron algunos países para en pocos años alcanzar un desarrollo vertiginoso? Claro ejemplo de este fenómeno, Israel, Japón, Singapur, China. Las respuestas pueden ser muchas, pero básicamente tienen una, que es definitiva y contundente. Sus gobernantes.
Esto engloba su capacidad, voluntad de cambiar el statu quo de las cosas, honradez, y su ferviente amor y patriotismo por su país. No puede ser de otra manera, se requiere solvencia moral, atrevimiento y mucha sabiduría para enrumbar a un conglomerado social que por muchas generaciones a arrastrado estigmas en varios órdenes, desde su percepción de vida, educación, actitud comportamental, etc. Estas naciones junto a su liderazgo estatal apostaron a la educación, creyeron firmemente en la inversión del capital humano, se adaptaron a vivir sin recursos naturales, y se adecuaron a las exigencias geopolíticas globales.
Nuestra realidad es otra, no hemos sido capaces de encontrar un derrotero adecuado que fije un horizonte promisorio. La política a perdido su verdadera esencia de servicio y visión de desarrollo, transformándose en un monstro de mil cabezas, que al unísono piensan para el mal, unificándose para el cometimiento de todas las clases de delitos conocidos, encargándose de perfeccionarlos, descubriendo otras formas de delinquir que no deja de asombrar todo el tiempo.
El liderazgo pragmático adoptado por los gobiernos de los países hoy desarrollados, iniciaron desmantelando de raíz la corrupción, concomitantemente, brindando seguridad jurídica y física para los ciudadanos, con ello las inversiones se acercan, destinando un buen porcentaje del PIB en investigación y desarrollo serio, responsable y de resultados objetivos.
Crear zonas francas, ofrecer incentivos a los inversionistas, automatizar el sector público, motivar alianzas público privadas y su inversión en infraestructura crítica, apalancar el crecimiento de industrias y pequelñas industrias locales con préstamos con tasas competitivas internacionalmente, intervenir permanentemente a los organismos seccionales para que se optimicen los recursos minimizando coimas y sobornos locales, gestionar becas a los mejores estudiantes para formar talento humano capacitado que regrese a transferir el conocimiento adquirido, estabilizar la macroeconomía, mantener una baja inflación, que el servicio publico sea eminentemente profesional y bien remunerado estimulando las competencias y evaluando su desempeño con resultados acordes al requerimiento de desarrollo global.
Estas y muchas otras decisiones, irán definiendo los parámetros por donde se inicie ese anhelado desarrollo que tanto buscamos y que tan difícil se nos ha hecho encontrarlo.