COLUMNISTAS

Riobamba Una tragedia que exige respuestas

El sábado 15 de agosto del 2026 quedará fijada en el calendario y mente de los riobambeños como otra fecha trágica, así como lo fue el 20 de noviembre del 2002, la primera por el gran incendio y la segunda por el polvorín, situaciones que afectaron el patrimonio arquitectónico de nuestra hermosa ciudad poniendo en riesgo a su población.
El incendio originado en un local comercial en plena 10 de agosto, local comercial de propiedad de un concejal no sólo destruyó sus almacenes, sino que fue la mecha que consumió varias viviendas aledañas generando daños a terceros de incalculable valor.
Nos quedan preguntas que las autoridades tienen la obligación de responder: ¿el establecimiento cumplía con las normas de seguridad? contaba con permisos y sistemas adecuados de prevención para almacenar productos inflamables? ¿Existía un seguro que protege estos bienes? y cuál fue la causa que originó el incendio?
Sin estas respuestas mal se puede plantear por parte del alcalde la construcción en esos predios de un centro comercial, sin que primero quede claro quiénes son los responsables de lo sucedido.
Una construcción comercial en ese sector debe considerar mantener las fachadas patrimoniales y una línea arquitectónica similar al entorno. La ciudad de la Primicias merece crecer con identidad buen gusto y visión, y no seguir aumentando los focos de desorden y suciedad como ya hay varios en la ciudad. ¿En qué momento la muy leal ciudad de San Pedro de Riobamba abandonó su hidalguía, sin que nadie se conduela?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba