Los caminos de la vida
Aprender lecciones de vida es aprender todos los días, crear proyectos para cumplirlos nos hace crecer como seres humanos, amar nos hace sentir completos, sentir que nos aman nos hace sentir idílicos, entonces pensamos que todo va bien en nuestras vidas, las cosas que dejamos pendientes para un próximo día, nos hace sentir llenos de vitalidad, pero nunca pensamos que somos seres transitorios, que en verdad el tiempo es limitado, que el tiempo tiene caducidad, que el tiempo es un regalo que jamás pensamos que se terminará, creemos que las experiencias son el resultado del trayecto de una larga vida, pero en verdad no lo es.
La vida es rápida, las alegrías son efímeras, los buenos momentos son eso momentos, lo significativo de todo es que debemos aprender a vivir en plenitud, con el alma sosegada, con nuestras cuentas claras, alimentando nuestra alma, llegar a vivir con tranquilidad es incomparable, llegar a hablar con Dios es inigualable, dejar huellas en la vida no tiene precio, supongo que como seres pensantes es lo que nos toca realizar, materializados en este mundo debemos cumplir con los deberes y destinos que asumimos desde el primer día en que nacemos, la empatía, la solidaridad, la sororidad, la bondad, deberían ser las reglas que todo ser humano las debería cumplir, para alcanzar la paz interna que tanta falta nos hace en este atribulado mundo, caótico, desgastante, a veces irracional.
Cuando estamos vivos, nuestros objetivos son crecer, estudiar, trabajar, casarnos y tener una gran familia, pero nunca pensamos en cómo vamos a realizarlo, porque las reglas de aquello no están escritas, con el tiempo vamos probando los sinsabores de nuestras propias acciones, los resultados de nuestras elecciones, los desenlaces a veces crueles, o a veces satisfactorios, pero el conjunto de todo aquello es el resultado de los caminos que elegimos en nuestra vida. Mañana o pasado no sabemos si llegaremos al final de ese camino, que es la vida, y simplemente ya no regresaremos atrás, lo vivido, quedará en eso en lo vivido, y percibiremos otras experiencias. Pero el camino es corto, chiquito, pero lleno de retos que lo sabremos superar, así, cuando nos toque partir, quizá ahí, llegaremos a saborear nuevas experiencias, ese otro tramo del que nadie ha regresado a contarnos, que no sabemos si existe, que da miedo asumirlo. Pero creo con firmeza que si hay otra vida después de ésta, esa vida ya no va a ser la misma que experimentamos hoy. Vivir nuestra realidad no tiene precio, elegir el camino no es complicado, asumir retos, es de todos los días, lo importante es, vivir hoy con mucha sabiduría.