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Las motos constante amenaza a la tranquilidad ciudadana

El crecimiento de la población en estas últimas décadas ha sido inquietante, las ciudades han crecido y la dinámica social a partir de la pandemia es muy diferente al desarrollo experimentado desde el año 2000 al 2020.  Todo cambió, y desde luego el tema movilidad es una de las aristas de más conflictividad en todas las ciudades del Ecuador y desde luego la nuestra no es la excepción.

En este marco, el traslado de personas a lugares diferentes tanto a nivel urbano como rural a crecido exponencialmente, razón por las que los GADS cantonales han construido diferentes alternativas de transporte sean subterráneo como el metro en Quito, el mono riel en Guayaquil o el en tranvía en Cuenca, todos ayudan a resolver la vorágine de usuarios. En nuestro entorno, uno de los medios precisamente han sido las motos que de pronto aparecieron como una opción de traslado mas barato, además se utiliza para temas de trabajo, servicio de encomiendas y más usos por ser versátiles y ligeros. 

No obstante, de pasar de ser un aliado para resolver el problema de traslado de personas, se ha transformado en contrariedad y molestia ciudadana por la contaminación auditiva, ya que aparece de pronto una unidad motorizada con ruidos ensordecedores, que sin respeto alguno exhiben sus motores uno más potente que otro y como que se ensañan, importunando a la gente con los escapes con decibeles que superan los 140, mientras la normativa sostiene que no deben ser más allá de los 88.

Afortunadamente el Concejo Municipal a iniciado un proceso para normar las motocicletas que circulen sin silenciador, con el tubo de escape dañado, o el uso de dispositivos como roncadores y otros elementos que eleven el ruido de estos vehículos.

Es una necesidad de urgente solución, ya que aparte de perturbar la normalidad de las actividades humanas, altera gravemente a personas en clínicas, hospitales, enfermos de la tercera edad, infantes y hasta mascotas que se alteran al escuchar ruidos estrafalarios todas las horas del día y la noche por toda la urbe. 

Quizá las autoridades ejecuten la norma de forma inmediata, además que es menester, por razones de seguridad, no se permita más de una persona en un vehículo motorizado de dos ruedas. 

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