El fútbol se juega en la cancha y también en redes sociales
El fútbol ecuatoriano atraviesa una transformación donde las redes sociales influyen en la comunicación, rivalidad y conexión entre clubes.

El fútbol dejó de ser únicamente un espectáculo de 90 minutos.
Hoy, cada partido empieza mucho antes del pitazo inicial y termina mucho después del silbatazo final.
Entre publicaciones, memes, reacciones y debates, el juego también se disputa en redes sociales, donde clubes, jugadores e hinchas construyen una segunda cancha: la digital.
Para Salvatore Gandhi Samaniego, comunicador social con especialización en periodismo y marketing deportivo, este cambio no solo ha transformado la forma de consumir fútbol, sino también la manera de comunicarlo.
Su vínculo con este mundo nació desde la pasión: “El fútbol es lo que me trae a la comunicación”, explica, recordando que su interés por el deporte lo llevó a crear espacios digitales donde el análisis y las historias alrededor del juego tuvieran protagonismo.

Ese cambio de lógica es evidente.
Antes, la radio, la televisión o el periódico marcaban la agenda. Hoy, plataformas digitales permiten a los clubes “dar su discurso directamente”, sin intermediarios.
Sin embargo, el fenómeno no es absoluto. Gandhi advierte que el crecimiento digital debe convivir con los medios tradicionales, especialmente en contextos como el ecuatoriano, donde aún existe una brecha importante en el acceso y uso de tecnologías.
Redes sociales alimentan el ‘folclore del fútbol’
Pero si algo ha potenciado las redes sociales es el llamado “folclore del fútbol”.
Las rivalidades, las bromas entre equipos y la construcción de identidades digitales han tomado fuerza.
Cada club ya no solo compite en la tabla, sino también en narrativa: cómo se presenta, cómo responde y cómo conecta con su hinchada. En ese escenario, el contenido no es casual, responde a una planificación.
Durante su paso por Centro Deportivo Olmedo, Gandhi explica que la comunicación no se limitaba a informar resultados.
Existía una estrategia alineada al proyecto institucional: “No podemos comunicar algo que no esté enlazado con la filosofía del club”.
Así, el discurso apuntaba a mostrar al equipo no solo como una institución deportiva, sino como un actor social, capaz de generar identidad, oportunidades y vínculos con la comunidad.
Sin embargo, en este nuevo ecosistema digital, el resultado deportivo sigue siendo determinante. “Uno depende siempre del resultado”, señala.
Una victoria puede potenciar cualquier narrativa; una derrota puede derrumbarla en cuestión de minutos. Esa inmediatez es una de las principales características del fútbol en redes: todo se amplifica.
Interacción de los clubes con sus hinchadas
A la par, surge un elemento clave: la interacción. Los clubes ya no hablan solos, dialogan con sus audiencias.
En ese intercambio aparecen los memes, las respuestas entre cuentas oficiales y las provocaciones sutiles que alimentan la rivalidad. Para Gandhi, este “pique” es necesario, pero advierte que existe una línea delgada entre el entretenimiento y el exceso.
“Se puede ser picante, pero hay que ser pertinente”, afirma, marcando distancia de contenidos que cruzan hacia lo personal o lo ofensivo.
Este equilibrio es fundamental en un contexto donde las redes también moldean comportamientos.
El discurso institucional influye en cómo los hinchas interpretan el fútbol: puede fomentar identidad y pertenencia, o, por el contrario, alimentar tensiones innecesarias. De ahí la responsabilidad de quienes gestionan la comunicación deportiva.
Las redes sociales y las nuevas audiencias
Además, las plataformas digitales abren nuevas oportunidades.
No solo permiten acercarse a públicos jóvenes, sino también generar ingresos y fortalecer comunidades. Para el especialista, este entorno puede incluso “culturizar” a la hinchada, promoviendo valores como el respeto y la inclusión, sin dejar de lado el entretenimiento.
No obstante, el reto sigue siendo integrar todos los frentes.
Mientras lo digital crece, amplios sectores aún dependen de medios tradicionales para informarse y conectarse con el fútbol. Ignorarlos sería dejar fuera a una parte importante de la afición.
En este escenario, el fútbol se redefine constantemente.
Ya no basta con lo que ocurre en la cancha. Hoy, el juego también se construye en pantallas, en comentarios y en narrativas que compiten por atención. Porque, aunque el balón siga rodando en el césped, el verdadero partido se juega en todas partes.
La LigaPro se agitó en el inicio de la nueva temporada
Lo que parecía una operación administrativa terminó sacudiendo al fútbol ecuatoriano.
Todo comenzó en Riobamba, cuando Daquilema FC, vigente campeón de Chimborazo, buscó adquirir un cupo en una categoría superior.
En ese escenario apareció Delfín, club de la Serie A que atravesaba dificultades económicas dentro de su grupo inversionista.
La posibilidad de una venta, que incluso implicaba un cambio de nombre y escudo, encendió las alarmas en su hinchada.
Finalmente, la negociación no se concretó y Delfín conservó su identidad. Sin embargo, ese episodio marcó un punto de quiebre.
A partir de entonces, el club manabita transformó radicalmente su manera de comunicarse en redes sociales, apostando por un tono más directo, provocador y “picante” en pro de incentivar a la hinchada para asistir al estadio y de algún modo, sentirse más orgullosa de sus colores.
El cambio fue evidente.
Antes, sus publicaciones tenían un carácter formal, informativo y moderado, con interacciones que oscilaban entre 50 y 100 reacciones en Facebook. Hoy, el enfoque es distinto: apela al orgullo de la permanencia y busca activar emocionalmente a su hinchada.
El resultado ha sido un crecimiento notable en alcance y participación.
Uno de los primeros episodios se dio con Emelec. Tras la suspensión de su primer partido, Delfín lanzó publicaciones irónicas cuestionando si habría encuentro o si las sanciones de FIFA lo impedirían.
El tono, claramente sarcástico, generó reacciones inmediatas y posicionó al club en la conversación digital.
El impacto fue aún mayor en el enfrentamiento ante Guayaquil City.
Para anunciar el partido, Delfín publicó un video en el que recreaba una “pesadilla” relacionada con la posible compra por parte de Daquilema.
La pieza superó las 3.000 reacciones y acumuló cientos de comentarios, evidenciando el poder de este nuevo estilo comunicacional.
Sin embargo, el punto más crítico llegó en el duelo frente a Manta FC. Lo que inició como una dinámica de memes y provocaciones escaló a un conflicto institucional.
El club rival consideró ofensivo el contenido difundido y presentó una denuncia formal ante el Comité Disciplinario, argumentando afectaciones a su imagen y a la integridad del campeonato.
El reclamo incluyó solicitudes de disculpas públicas, compensación económica y una revisión disciplinaria dentro de LigaPro.
Incluso, el caso trascendió lo mediático y fue llevado a instancias de arbitraje, evidenciando que el impacto de las redes sociales ya no se limita al entorno digital.
El debate con el nuevo manejo de las redes sociales
Este escenario ha dividido opiniones. Para algunos hinchas, se trata de una estrategia moderna que dinamiza el fútbol y acerca a nuevas audiencias. Para otros, representa un exceso que cruza límites de respeto institucional.
Lo cierto es que Delfín logró posicionarse como protagonista, no solo en la cancha, sino también en el debate público.
Otro episodio que marcó la temporada se dio ante Macará.
En la previa, Delfín hizo alusión al título obtenido en 2019, cuando fue campeón pese a que Macará lideró la tabla acumulada.
Sin embargo, el resultado deportivo condicionó la narrativa: Macará se impuso en el partido y respondió con una publicación contundente, mostrando un delfín congelado y un mensaje que aludía tanto al resultado como a la polémica con Daquilema.
Para David Gutiérrez, director de comunicación de Macará, este tipo de contenidos debe manejarse con cautela.
Desde su experiencia, explica que la comunicación en clubes responde a una planificación estructurada, basada en la historia, identidad y valores institucionales.

“Hay ciertos límites dentro del respeto que no se pueden pasar”, señala, marcando distancia de publicaciones que involucren aspectos personales o sensibles.
Gutiérrez reconoce que estas dinámicas pueden generar interacción y tendencias, pero insiste en la importancia de definir un tono claro.
El caso Delfín abre un debate más amplio en el fútbol ecuatoriano.
¿Hasta dónde puede llegar el humor en redes sociales? ¿Debe existir una regulación más clara sobre el contenido digital de los clubes?
En 2026, la LigaPro enfrenta un nuevo escenario donde la competencia no solo se define en el campo de juego.
Comunicar el fútbol desde la emoción
En el fútbol actual, las redes sociales han dejado de ser solo canales informativos para convertirse en espacios donde se construyen vínculos.
Más allá de resultados o anuncios, los clubes buscan conectar con lo más profundo de su audiencia: la emoción de ser hincha.
Para David Gutiérrez, este aspecto es clave en la estrategia digital.
Desde su experiencia, explica que el objetivo principal es generar identificación con el aficionado, apelando a sentimientos que van más allá del marcador. “Se trata de jugar con el sentimiento del hincha”, señala.
En el caso de Macará, la comunicación se construye a partir de mensajes que refuerzan el sentido de pertenencia.
Frases, campañas y contenidos están pensados para conectar con quienes viven el club como parte de su identidad. Esta lógica busca que el hincha no solo consuma información, sino que se sienta representado.
Además, el vínculo emocional se fortalece al mostrar el día a día del equipo.
Entrenamientos, concentraciones y momentos internos permiten que la afición se acerque a la institución, generando una relación más cercana y constante.
Gutiérrez también destaca que, aunque las tendencias digitales son importantes, el enfoque no debe perder de vista a la hinchada. Entender qué siente, qué espera y cómo vive el fútbol resulta fundamental para construir mensajes efectivos.
En un entorno donde la inmediatez domina, la emoción se mantiene como el eje principal. Porque, al final, el fútbol no solo se juega ni se comunica: se siente. Y es precisamente en ese terreno donde los clubes encuentran su mayor conexión con la gente.