ELECCIONES ANTICIPADAS
Recuerdo los campeonatos de futbol del colegio, cuando los jugadores de un curso esperaban contando los minutos y esperando que el curso contrincante no apareciera. Así ganaban el partido sin jugar, con el argumento de que el enemigo no se presentó, o no se presentó a tiempo. Eran reglamentos que buscaban legalidad injusta. Tenían la trampa aprobada en sesión del Consejo de Deportes del Colegio. Especial impedimento se deseaba para el equipo más fuerte. Evidentemente de este modo se tenía al final un campeón que se llevaba la copa y representaba al colegio en las lides intercolegiales o cualquier otro escenario mayor.
Pero, al no ser el mejor, sino el más vivo, o afortunado, muchas veces hacía quedar muy mal al plantel representado. Su liderazgo era endeble, no ganaba mayor simpatía y, el colegio no representaba nada laudable en el campo del futbol amateur. La burla al deporte con la que ganó su categoría, a la final terminó en un fiasco para todos.
Las elecciones que se avecinan, por decisión del Concejo Electoral, tienen cierta similitud con el escenario del mal deportista, pues, con peregrinas anticipaciones de mal tiempo en el futuro, deciden nada menos que anticipar tres meses las votaciones, aunque la toma de posesión vaya a ser seis meses más tarde. A ojo de cualquier cubero, son los tiempos que durarán algunos movimientos en legitimarse para las mentadas elecciones, por lo que, sin reclamo alguno, quedarán fuera de juego.
Aparentemente con estas jugadas previas, nada pasaría; pero es absolutamente falso, porque es el sistema democrático del poder el que recibe una estocada, al entregar el palmarés anticipado al que apenas juega con divisiones menores. Ecuador se convierte en un país democrático ficticio, donde más valdría que no se gastase dinero en tales comicios y se inventase una forma menos evidente de no traspasar el poder.